lunes, 2 de febrero de 2009

"Un padre puede darle la espalda a su hijo, hermanos y hermanas pueden convertirse en inveterados enemigos, los maridos pueden abandonar a sus esposas


PERO EL AMOR DE UNA MADRE DURA PARA SIEMPRE" Washington Irving.

Madre, llévame a la cama
Madre, llévame a la cama.
Madre, llévame a la cama,
que no me tengo de pie.
Ven, hijo, Dios te bendiga
y no te dejes caer.

No te vayas de mi lado,
cántame el cantar aquél.
Me lo cantaba mi madre;
de mocita lo olvidé,
cuando te apreté a mis pechos
contigo lo recordé.

¿Qué dice el cantar, mi madre,
qué dice el cantar aquél?
No dice, hijo mío, reza,
reza palabras de miel;
reza palabras de ensueño
que nada dicen sin él.¿Estás aquí, madre mía?
porque no te logro ver…
Estoy aquí, con tu sueño;
duerme, hijo mío, con fe.

autor: Manuel de Unamuno

miércoles, 21 de enero de 2009

"El amor es como una mariposa. Mientras más lo persigues más te evade. Pero si lo dejas volar, regresará a ti cuando menos lo esperes". Antonio Gala

Antonio Gala

Poeta, dramaturgo, novelista y escritor español que ha conocido en los últimos años un reconocimiento unánime de público y crítica. Nacido en Brazastortas (Ciudad Real), consiguió un accésit del premio Adonais de poesía en 1959, con Enemigo íntimo, obtuvo el Premio Nacional de Teatro Calderón de la Barca en 1963, por Los verdes campos del Edén y consiguió el Premio Planeta en 1990 por su primera novela, El manuscrito carmesí. La obra teatral de Gala es muy amplia y ha gozado más de los favores del público que de una parte de la crítica. Esto ha podido deberse a la dificultad de clasificar su obra, ni de crítica social ni acomodaticia burguesa sino lírica y épica, y con una gran carga alegórica para que el público establezca las conexiones con la realidad próxima o lejana que su imaginación le permita. Entre sus obras de más éxito pueden citarse Anillos para una dama (1973), ¿Por qué corres, Ulises? (1975), Petra Regalada (1980), Samarkanda (1985), Carmen, Carmen (1988) y La truhana (1992). Su llegada a la novela fue tardía, pero con un éxito de público arrollador. A El manuscrito carmesí, han seguido, La pasión turca (1993), llevada al cine por Vicente Aranda, Aguila bicéfala (1994) y La regla de tres (1996). Toda la trayectoria literaria de Gala está marcada por temas de tipo histórico que utiliza más para iluminar el presente que para ahondar en el pasado. Ha escrito también guiones televisivos, como la serie Paisaje con figura, artículos periodísticos, entre los que destaca, la serie publicada en El País, Charlas con Troylo, e incluso el texto de la ópera, Cristobal Colón (1992).

Don Antonio, Angel Custodio, Sergio, Alejandro María de los Dolores Reina de los Mártires de la Santísima Trinidad y de todos los Santos:

Como ya he comentado anteriormente, los libros te encuentran, se cruzan en tu vida sin una explicación lógica, te guiñan un ojo con un título provocador que compendia un contenido siempre enigmático y desconocido, pero en cualquier caso, a medida que vas adentrándote en las tripas del mismo, surje la oportunidad de entrar en comunión con su autor y buscar un paralelismo entre sus razonamientos y los tuyos propios, a la vez que gozas de esta prosa literaria con la que Vd. D. Antonio, Angel Custodio, Sergio, Alejandro María de los Dolores Reina de los Mártires de la Santísima Trinidad y de todos los Santos, nos obsequia en cada uno de sus manuscritos convirtiendo todas y cada una de sus líneas en pura poesía. Cada verso suyo, destila sensibilidad, sutileza, aromas de jazmines en flor, puro terciopelo de ese aleteo de mariposa con el que hoy me he visto sorprendida en la frase que posteo. Deduzco que ha sido Vd. capaz de analizar en profundidad los vericuetos de los afectos hasta llegar a tan sabia conclusión, lo que le convierte en un gran conocedor del Amor con mayúsculas, ése que encuentra en la entrega total y desinteresada del alma, el goce más absoluto.

En fin, el título del libro en cuestión es el "Dueño de la Herida". En él se cuestiona Vd. la propiedad de lo abstracto, de lo intangible, de lo étero... ¿Podría alguien más que Vd. D. Antonio Angel Custodio, Sergio, Alejandro María de los Dolores Reina de los Mártires de la Santísima Trinidad y de todos los Santos, mi gran y admirado filósofo y poeta de la vida, encontrarle una respuesta a esta enigmática propuesta?

Me permito hacer un copiar y pegar del primer capítulo de su libro, de modo que quede constatado que no es simple quimera, sino demostrada experiencia, a través de los razonamientos que tan inteligentemente nos desgrana en el contenido del mismo


"¿Quién es el dueño de una carta: el remitente, o el destinatario? Quizá el correo, en su trayecto al menos. ¿Quién es el dueño de la herida: el que la causa, o el que la padece? ¿No son caras los dos de una misma moneda? O quizá el dueño es el sentimiento que les clava su dardo. Quien ama, quien es amado y el amor: ese arquero que los llaga a ambos, ese puente levadizo en que se encuentran y se desencuentran... El dueño de la herida es el verdugo y es la víctima; es el idólatra y es su ídolo; pero, sobre todo, aquello que los vincula o los enfrenta, sea cual sea su nombre. Porque hay amores que no saben el suyo verdadero.

Cuando tú llegues

Dicen que la juventud es tu edad predilecta, y dicen que la primavera es el tiempo en que sueles aparecer, Amor. Yo no puedo creerlo. Tú, que marcas el rumbo de las constelaciones, y diriges hasta los más pequeños ritmos de la tierra; tú, que conduces a los perros por los delicados caminos del olfato, y engarzas a las mariposas con larguísimos hilos invisibles; tú, que embelleces a cualquier criatura para seducir a otra, y organizas imprevistos y suntuosos cortejos nupciales, no puedes restringirte a una edad ni a una hora... No es que seas el aliado del día o de la noche, de la luz, de la lluvia, de la carne y del alma de la carne: es que eres todo eso. La vida tiende a ti; levanta su oleaje atraído por ti, igual que las mareas por la luna, y tú cubicas sus caudales, aforas sus corrientes, mides sus resplandores, distribuyes sus verdes avenidas. Tú eres la fuerza de la fuerza; por ti reinan los reyes, y besan los cautivos sus cadenas. Tú eres la mano que sostiene al mundo, y eres el mundo y sus ciegos sentidos. Tú dispones los granos de incienso de la felicidad y las charcas salobres de la pena. Sólo queda fuera de tu jurisdicción el tiempo inmóvil y vacío de la melancolía. Por eso yo no creo que tengas edades y estaciones: una mirada, un libro, un río, una canción, una manera de entrelazar los dedos... Tú, el águila bicéfala.
He empezado a escuchar los gritos del silencio. Hay momentos en que dejo de respirar para oírlos mejor, y luego debo respirar más hondo para recuperarme. Un suspenso que vibra en torno mío pone su ala sobre mi boca si hablo, o sobre mi mano si es que estoy escribiendo, para indicarme que ha sonado la hora de prestar atención. Algo que echo de menos y no sé lo que es me desocupa del pasado, como si fuese sólo un punto de partida, y me empuja al futuro, ignorando también lo que será. Cargado con antiguos recuerdos que me han hecho el que soy, siento que sin querer salgo a la busca -a la espera, mejor- del reino nuevo. En el aire percibo tu presencia. No tu presencia aún, sino el aura de jilgueros, de ramas perezosas, de impacientes heraldos que siempre te preceden. ¿Acaso no eres tú tus heraldos también? No quisiera engañarme, pero estoy presintiendo tu llegada, y no sé hacer nada más que mirar alrededor apasionadamente...
¿Desde dónde vendrás? ¿Descenderás la cuesta, o subirás del río? ¿Es el Sur, o es el Norte quien te envía? ¿Qué lenguaje hablarás? ¿Bajo qué amable rostro te encubrirás ahora? ¿Tendrás los labios gruesos de la primera vez, la nariz breve de la segunda, los ojos de mar claro de la siguiente, la sonrisa -que dominaba al furor y retenía la gloria- de la última? ¿Vendrás de golpe, como en cierta ocasión, igual que el rayo, o de puntillas, subrepticio así el día y la muerte, o quizá ya estás dentro de mí, y salgas cualquier tarde riendo a carcajadas como un niño? ¿Qué estás haciendo ahora, mientras yo te echo en falta? ¿Me echas tú en falta a mí; en qué trabajas; vacilas; sientes incompletas la noche y la mañana? Cuántas dudas hasta que surjas agitando la alegría lo mismo que un pañuelo.
Cuando llegues, Amor, tendrás que recibirme como soy, no como te imaginas. Tomarás mi libertad y me darás la tuya. Tomarás mi compromiso y me darás el tuyo. Empezaremos juntos a nacer; pero no será posible desentenderse de los pesados lazos del recuerdo. Yo sé que tus facciones inauguran el mundo: procuraré que no se interpongan entre tú y yo facciones anteriores, la fresca y dúctil piel sobre la que dormí, las caricias a que me acostumbré, los extremados cuerpos que asaltaron mi soledad un día, el deseo que jamás se agotaba y se agotó... Tú, que espoleas el tiempo, tendrás que darte prisa. Ten cuidado con él, porque cuando no estás transcurre en vano. Y se hará tarde, Amor, ya se hace tarde. ¿Y cómo, entonces, a la noche, podría ser examinado en ti?
O quizá no te fuiste. Jugaste al escondite, y eres el mismo siempre, que aparece y desaparece como en broma. Un prestidigitador que saca de su chistera un variado surtido de sorpresas... Quizá eres yo también. Yo, que alargo la mano. ("Alargaba la mano y te tocaba. / Te tocaba: rozaba tu frontera, / el suave sitio donde tú terminas.") Si es así, no cambies más de cara ni de gesto. Quédate quieto aquí. Mirémonos a los ojos despacio: no más desastres, no más crímenes. No entres una vez más a saco en la ciudad que es tuya. Serénate, puesto que tienes mi edad, si es que eres yo. No cambies de sonrisa, ni de rasgados ojos, ni de alargadas manos. No mudes el color de tu pelo, ni la forma de entrecerrar los párpados cuando se acerca el beso. Deja caer tu cuello sobre la almohada con el mismo desmayo de ayer. Deja tus brazos en torno de mi cuello igual que una bufanda para los días de frío venideros... Si no te fuiste, no te vayas más. No te disfraces; no finjas alejarte; no te hagas el dormido. Porque no hay demasiado tiempo, y habrá que darse prisa...
Pondremos los recuerdos encima de la mesa: la noche aquella de agosto junto al mar, las músicas ardientes, la desolación de todos los principios, su júbilo infinito, la incertidumbre de los tactos, la torpeza, las amargas palabras, el inconsciente gozo que salta como un pájaro efímero de un hombro en otro, la torpeza recomenzada cada día, el beso refugiado en la comisura de la boca entreabierta, la conversación muda de los ojos en las viejas tabernas, el atardecer que resbala sobre las aceras, y siempre la torpeza resistiéndo- se a reconocer que tú eres la única dádiva posible de la vida... Encima de la mesa los recuerdos comunes, como una manoseada baraja con que jugar por fin la última partida. Una partida en que nos asesoren todos los que hemos sido hasta ahora tú y yo.
Cuando llegues -si tienes que llegar- entra sin hacer ruido. Usa tu propia llave. Di buenas tardes, di buenas noches, y entra. Como quien ha salido a un recado, y regresa, y ve la casa como estaba, y lo aprueba, y se sienta en el sillón más cómodo con un lento suspiro. Abre cuando llegues, si quieres, la ventana a los sonidos cómplices de fuera, y a la luz, a la favorable intemperie de la vida. El tiempo en que no te tuve dejará de existir cuando tú llegues. Todo será sencillo. Como una rosa recién cortada, se instalará el milagro entre nosotros. No habrá nada que no quepa en mis manos cuando llegues. Tornasoladas nubes coronarán el techo de la alcoba. ¿Dónde están mis heridas?, me diré...
Pero escúchame bien: llega para quedarte cuando llegues"


Amor, cuando llegues, llega para quedarte,
pósate sosegadadamente en el corazón, mi mariposa del alma
despliega tus alas y reposa por siempre
en tu blindada morada.

viernes, 19 de diciembre de 2008

¡Feliz, feliz Navidad!



¡Feliz, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar!

Charles Dickens

lunes, 27 de octubre de 2008

"Pon todo lo que eres en lo mínimo que hagas" Fernando Pessoa

Fernando Pessoa

Poeta, ensayista y traductor portugués nacido en Lisboa en 1888.
Es la figura más representativa de la poesía portuguesa del siglo XX. Sus primeros años transcurrieron en Ciudad del Cabo mientras su padrastro ocupaba el consulado de Portugal en Sudáfrica. A los diecisiete años viajó a Lisboa, donde después de interrumpir estudios de Letras alternó el trabajo de oficinista con su interés por la actividad literaria.
La influencia que en él ejercieron autores como Nietzsche, Milton y Shakespeare, lo llevaron a traducir parte de sus obras y a producir los primeros poemas en idioma inglés. Dirigió varias revistas y pronto se convirtió en el propulsor del surrealismo portugués.
"Mensaje" fue su primera obra en portugués y única publicada en vida del poeta. Parte de su obra está representada por los numerosos heterónimos creados durante su vida, siendo los más importantes Alvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro.
Falleció en Lisboa en 1935.

Poema hermosísimo del Sr. Pessoa

AMOR ES LO ESPECIAL

Amor es lo esencial.
Sexo, mero accidente.
Puede ser igual
O diferente.
El hombre no es un animal:
Es carne inteligente,
Aunque algunas veces enferma.


Sr. Pessoa, Don Fernando:

Al leer su frase, ésta tan hermosa que hoy ha aparecido en mi taco del calendario de donde saco todas las reseñas, no me he podido resistir a postearla en este blog por haberme sentido muy identificada en la propuesta que la misma lleva implícita. Me refiero al entusiasmo que le has de poner a la vida para rotar con ella a lo largo de los minutos que el día a día nos depara con los buenos y malos momentos, alegrías y desánimos, en fin, que nos embargan por las circunstancias de nuestra existencia. Seguir adelante con la carga que presuponen las vivencias que llevamos a cuestas en nuestras mochilas, es a veces todo un acto de heroicidad y resistencia que sólo los más fuertes pueden resistir

jueves, 16 de octubre de 2008

"Tenemos dos fuerzas que nos ayudan a vivir: el olvido y la esperanza" Vicente Blasco Ibáñez

Biografía

Blasco Ibáñez, Vicente (1867-1928), novelista español nacido en Valencia, que fue un autor muy popular, durante el primer tercio del siglo XX, tanto en Europa como en Estados Unidos.
En sus años de juventud se adhirió al movimiento republicano y fue editor del diario antimonárquico El Pueblo. En 1896, fue arrestado por sus actividades políticas y condenado a dos años de trabajos forzados. Blasco Ibáñez fue posteriormente (1898-1907) diputado del Partido Republicano en el Parlamento español.
Sus novelas se caracterizan por las descripciones coloristas y realistas de la vida en su Valencia natal y adquirieron más fama fuera de España que en su propio país. Amigo del escritor Benito Pérez Galdós y del pintor Joaquín Sorolla, su estilo está más cerca del realismo-naturalista que del modernismo, al que correspondería por cronología. Su primera obra de éxito fue La barraca (1898), una novela que denunciaba la injusticia social en la huerta valenciana. Otras de sus obras de carácter regional son Cañas y barro (1902), ambientada en la Albufera de Valencia, La Catedral (1903), en la que la influencia de Zola es indudable, y Sangre y arena (1908), novela sobre el mundo de los toros con la que consiguió fama universal, y fue llevada al cine en varias ocasiones. Su obra más famosa, Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916), se ocupa de diversos temas filosóficos y culturales y a partir de ella se han realizado varias películas muy conocidas.


Don Vicente:

Hace años, muchos años ya, pude disfrutar de su obra "La Araña Negra" en la que deja plena y rigurosa constancia histórica de la acción de los Jesuitas en España al comienzo del siglo XIX. Aquí se corresponde el que son los libros los que te encuentran porque mi padre, el mejor republicano que haya conocido nunca, siempre fue mi crítico con esta orden religiosa, y después de un coloquio monógrafico sobre este tema transmitido en TV, me documenté y apareció el libro, éste su libro, que le regalé primero a mi padre y posteriormente me lo pasó, teniendo así la oportunidad de comentar e intercambiar impresiones con él a medida que lo iba leyendo.

La frase de hoy, su frase D. Vicente, ésa tan contundente que, desde mi punto de vista, podría considerarse como una verdad universal en la que propone el olvido como medicina para paliar el sufrimiento que nos producen los sinsabores del camino de la vida, aunque la posología no sea igual para todos los enfermos. En ese desfase hasta la total curación, Vd. D. Vicente ¿propone otro placebo?: la esperanza. La esperanza ¿para qué? ¿para una posible rectificación de las causas a olvidar? ¿esperanza en que no nos mermen las fuerzas físicas y mentales para seguir adelante? ¿o sólo esperanza para seguir esperando esperanzados? No se olvide Vd. que la esperanza es una de las tres virtudes teologales "infusas por Dios en nuestra alma" D. Vicente. Demasiadas contradicciones,compruebo al fin después de razonar mis razonamientos.

lunes, 29 de septiembre de 2008

"¿Si tengo un filete en casa, para qué me voy a comer una hamburguesa fuera? ...Paul Newman

Inicialmente copio y pego de un artículo aparecido en prensa

Adiós a un mito de Hollywood
Los ojos del cine ya no son azules
El cáncer vence a Paul Newman, uno de los grandes monstruos de la interpretación
BARBARA CELIS - Nueva York - 28/09/2008

Se apagó el azul. La mirada transparente de Paul Newman se rindió el viernes al embiste de un cáncer de pulmón que cerró para siempre los ojos más alabados de Hollywood. Películas como El buscavidas, Marcado por el odio o El juez de la horca están impregnadas del talento de este actor incorruptible al que la fama no consiguió transformar en carne de revista rosa. Tan célebre por su trabajo como por su activismo político, su generosidad filantrópica y su pasión por la velocidad (era piloto de automovilismo), Newman falleció en su granja de Westport (Connecticut) a los 83 años. Con cerca de un centenar de títulos a sus espaldas, un Oscar al mejor actor, otro honorífico, un premio de la Academia por su labor humanitaria y nueve candidaturas, sabía que la muerte le acechaba y el pasado agosto optó por abandonar el hospital y los tratamientos médicos para disfrutar en la intimidad de sus últimos días.

"Su arte era la actuación. Su pasión, las carreras. Su amor, su familia y amigos. Y su corazón y su alma los dedicó a contribuir a que el mundo fuera un lugar mejor para todos". Éstas eran las palabras con las que ayer anunciaba su muerte la Newman's Own Foundation, creada con el dinero de su multimillonario negocio de condimentos para ensalada. Lo creó en los años ochenta jugando entre pucheros -amaba la cocina-, y de manera altruista nunca lo explotó para sí, repartiendo con fines benéficos más de 150 millones de euros.

Mi muy admirado Paul Newman:

Estas líneas son mi pequeño homenaje a su último y gran viaje que como buen amante de la velocidad se ha producido gobernando el timón de su bólido para llegar a la meta de la forma y manera elegida tan dignamente por Vd., sin ayudas, sin subterfugios, sin dejarse manipular por las manos de la ciencia, consciente de que su fin era inevitable y eligiendo su lecho y su almohada como pole position para su última carrera, aquélla a la que todos nos dirigimos ineludiblemente por el tortuoso camino de la vida.

La frase que hoy posteo, tu frase Paul, no me era desconocida, ya en su momento me pareció ingeniosa a la vez que divertida, y pensé que denotaba un gran paladar de gourmet y tu afición por lo auténtico, lo genuino. Me enamoré de ti por tu fuerza interpretativa en La Gata... pero mi verdadero amor, confieso con rubor, se produjo en papeles en los que tu rostro ya había adquirido la belleza de la madurez que al igual que un buen vino va mejorando con el paso de los años, con cada surco que las vides de tu cara iban transformando en esas arrugas que tanto decían de tus vivencias.

En estas líneas quiero constatar toda mi admiración a ese mi actor favorito, por lo magistral de su interpretación, pero sobre todo por la demostración de su saber vivir y morir como un valiente. Un beso de película, guapo!!!!

miércoles, 10 de septiembre de 2008

"Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad" Pablo Neruda

Pablo Neruda
Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda (nacido el 12 de julio de 1904 en Parral, VII Región del Maule, Chile; murió el 23 de septiembre de 1973 en Santiago de Chile) fue un poeta chileno, Senador de la República, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Chile y embajador de Chile en Francia, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1971. Es uno de los poetas más editados e influyentes del siglo XX en todo el mundo, «el más leído desde Shakespeare», según el crítico y biógrafo Alastair Reid.

Sr Neruda, Don Pablo:

Entre su prolífica obra, que no en vano ha sido Vd. el más leído desde mi admirado Shakespeare, gratamente he descubierto que también ha pronunciado, como no!, frases cuyo contenido me hacen reflexionar y ésta en concreto que formó parte de su discurso en la entrega del tal bien merecido Premio Nobel de Literatura, dispone de un mensaje subliminal que únicamente con mis ojos de mujer madura me inspira la calma y el dejar que la propia vida fluya por si misma, piano piano, a veces pianísimo, sin intentar gobernar todas las situaciones cual tablero de ajedrez en el que todas las fichas de nuestra existencia estén estratégicamente posicionadas para lograr nuestros anhelados objetivos con una inmediatez que no depende únicamente de nosotros. Los dos epitetos con los que adjetiva los dos sustantivos de cada frase: ardiente (paciencia) y espléndida (felicidad) enfatizan, aún más si cabe, este pensarenbozhalta que me permito plasmar en estas líneas en que la santa paciencia nos es tan necesaria para poder sobrellevar el día a día de nuestra vida, por otro lado tan efímera...

Una licencia más, un copiar y pegar de un poema muy hermoso suyo, Don Pablo, aunque opino que poco conocido:

QUIEN MUERE?

Muere lentamente quien se transforma
en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca, no arriesga vestir
un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa
cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días
quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto
antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto
que desconoce o no respondiendo
cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.